Ciudad de México, 16 de noviembre de 2025.- Como señalamos al término de la marcha de la Generación Z, todo el operativo de contención desplegado ayer terminó encajando en un andamiaje narrativo que hoy la presidenta Claudia Scheinbaum presentó en la mañanera: la existencia de "grupos muy violentos" y "caras muy conocidas" entre los manifestantes.
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En su programa matutino, la nota estelar que han desplegado los medios nacionales desde su narrativa, es que la Marcha de la Generación Z fue violenta, y no solo eso, le agregó el ingrediente de la presencia de la "oposición" para politizar no solo la libre expresión de la sociedad, sino, degradar el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, Michoacán.
La presidente ha convertido ese evento en lo que podría llamarse una piñata mediática, diseñada para golpear narrativas disidentes, descalificar opositores y recuperar su legitimidad política.
Desde su mensaje público, hoy, se esperaba que utilizara una estrategia discursiva, tallada con precisión, construida sobre un operativo de contención física y digital que operó con coordinación milimétrica.
Un operativo físico diseñado para exhibir violencia
Desde temprano, la Ciudad de México se vio cercada: vallas, desvíos peatonales y puntos de control instalados en rutas clave hacia el Zócalo. Estos obstáculos no solo restringieron los accesos, también facilitaron un marco escénico donde cualquier incidente aislado podría transformarse en evidencia de "provocación opositora".
Pero no fue solo la presencia policial la que sobresalió. Observadores independientes registraron la presencia de personas de civil apostadas en azoteas y balcones, portando equipos de observación de largo alcance.
En algunos videos se aprecia lo que podría ser equipamiento táctico especializado: mirillas, ópticas y dispositivos aparentemente diseñados para monitorear con precisión.
Este despliegue no solo generó tensión entre los manifestantes, sino que dejó claro que no se trataba de un operativo estándar para protestas: era una estructura preparada para anticipar, registrar y catalogar comportamientos.
Un punto a analizar, es que, desde temprano, los individuos violentos que atentaron contra el muro de metal instalado, lo que sirvió de pretexto para contener el flujo de los miles de manifestantes al zócalo, y lo extraño, es que entre las detenciones no figura ni uno solo de ellos, pese a que la policía los tenía enfrente.
Saturación digital: la guerra de las mil cuentas
El cerco físico tuvo su réplica en el espacio digital. A lo largo de la marcha, plataformas como X reportaron un inusual brote de cuentas recién creadas, muchas con 0 o 1 seguidor, que replicaban mensajes de ataques a los marchantes y a quienes transmitían en vivo desde plataformas como Tiktok.
El volumen de actividad fue tan marcado que el contenido auténtico, transmisiones en vivo, publicaciones de asistentes, testimonios, quedó relegado. Las nuevas cuentas operaban con un ritmo atípico: posteos cada pocos segundos, respuestas coordinadas, y etiquetas diseñadas para desacreditar y desmovilizar.
Además, fue reportado por usuarios que muchos directos en TikTok no aparecían en las recomendaciones, como si fueran puenteados por un filtro invisible, mientras que los contenidos oficiales o supuestamente neutrales dominaban el espacio.
El apagón informativo en Google
No solo en redes se vivió un fenómeno extraño. Al buscar la marcha usando palabras clave específicas, como "Generación Z marcha", "Zócalo en vivo", o los nombres de influencers, muchos usuarios reportaron que Google mostraba resultados limitados, antiguos o irrelevantes.
La ausencia de transmisiones recientes, la falta de enlaces directos a las cuentas más activas y la carencia de contenido verificado activo sugieren una depriorización algorítmica, una forma más sutil pero poderosa de silenciamiento informativo.
Preparando la mañanera: el platillo narrativo
Con estos elementos en su poder, registro teledirigido de la protesta, saturación mediática de un discurso negativo y un apagón en buscadores, Claudia Sheinbaum acumula el material para ofrecer un mensaje concentrado y contundente en la conferencia matutina.
Su acusación de "grupo muy violento" y "caras muy conocidas", que ya ha adelantado, es la base de su versión oficial, una narrativa que busca: deslegitimar a la generación que marchó, presentar la protesta como provocación, y justificar su repliegue o medidas de control más agresivas.
El discurso no es improvisado; es parte de una operación bien diseñada para recuperar el control simbólico y reforzar su postura como mandataria, que no solo defiende la estabilidad, sino que también combate lo que llama "desestabilización orquestada".
Lo único que verdaderamente ganó la movilización
Paradójicamente, el gran logro de la marcha no fue político en el sentido tradicional, sino simbólico y social: exhibió a una ciudadanía que reconoce ahora un tipo de poder más sofisticado, uno que no solo controla calles, sino también palabras, búsquedas y flujos de información.