Ciudad de México, 16 de noviembre 2025.- La marcha de la "Generación Z" terminará siendo el platillo mediático que la Presidente, Claudia Scheinbaum, dará en el programa matutino de la "mañanera" el próximo lunes; operó de forma impecable varios frentes de contención y represión que, lo único positivo que se logró, es que la sociedad mexicana ya se percató de que el Gobierno se ha convertido en una tiranía muy sofisticada.
El evento dejó ver un dispositivo de control que operó en dos dimensiones paralelas: en las calles y en el infoverso(el universo del internet).
Lo que para muchos manifestantes fue un despliegue físico inusual, con presencia de personal encubierto, equipos tácticos en azoteas y una estrategia de contención diseñada para forzar recorridos y aislar grupos, coincidió con un fenómeno digital que buscó moldear la percepción pública en tiempo real.
En terreno, diversos registros visuales captaron a individuos vestidos de civil en edificios cercanos al Centro Histórico, portando dispositivos de observación de uso táctico. Sobre el nivel de calle, la Guardia Nacional y la Policía capitalina instalaron cinturones de contención que limitaban la dispersión natural de la marcha e impedían la formación de bloques autónomos.
La operación, que oficialmente fue descrita como "preventiva", funcionó como un corredor controlado en el que cualquier incidente podría ser atribuido a los manifestantes; por ello, tuvimos desde el inicio de la marcha, acciones violentas de supuestos miembros de la "Generación Z", que curiosamente, ninguno fue detenido.
Las detenciones fueron aleatorias; personas sorprendidas en robos, o faltas al orden público, pero de quienes embistieron con violencia el marco protector del Palacio Nacional, nada. En la azotea, francotiradores se apostaron para darle más realismo a la escena, y desde esto, la marcha fue reprimida en los accesos al zócalo.
Mientras la vigilancia física se desplegaba, la actividad en redes sociales experimentó un comportamiento atípico.
En X (antes Twitter), las aplicaciones de lectura de espectros en tendencias digitales detectaron un incremento repentino en cuentas nuevas y de baja reputación, con bajo o nulo contenido replicando etiquetas diseñadas para desmovilizar, sembrar confusión o promover la idea de que la marcha estaba "infiltrada" o "manipulada".
En menos de dos horas, varios de estos perfiles generaron volúmenes de spam difíciles de contrarrestar, desplazando contenidos legítimos y empujando narrativas unificadas que buscaban restar credibilidad a los organizadores.
Los usuarios que intentaron seguir transmisiones en vivo reportaron dificultades similares.
En TikTok, pese a la magnitud del evento, los directos relacionados se volvieron intermitentes en las recomendaciones. La plataforma mostraba una carga de contenido irrelevante, mientras los transmisores independientes denunciaban caídas espontáneas de visibilidad.
A esta dinámica se sumó un fenómeno inesperado: búsquedas en Google vinculadas a la marcha arrojaron resultados limitados. Reportes ciudadanos publicados en redes indicaron que, aun ingresando palabras clave específicas -incluyendo nombres de cuentas, transmisiones y páginas informativas activas-, el buscador no mostraba contenidos actualizados ni referencias directas a los canales independientes que estaban cubriendo la protesta en tiempo real.
Para los manifestantes e incluso, medios de información en el país que pretendían ver lo que ocurría en tiempo real, se volvió prácticamente inviable en el esquema más práctico.
El efecto combinado fue claro: en el espacio físico, la marcha se desarrolló bajo un cerco de control diseñado para registrar, encapsular y, en su caso, aislar cualquier alteración. En el espacio digital, el flujo informativo fue saturado, reordenado y, en ocasiones, invisibilizado.
Analistas consultados interpretan esta sincronía como la construcción de un escenario previo a la narrativa oficial que podría presentarse en la conferencia matutina.
El patrón observado: control territorial, imágenes selectas, desorientación digital y la aparición de cuentas que insistían en la presencia de grupos violentos, coincide con mecanismos utilizados en otras jornadas de alta tensión política.
En ese contexto, la principal incógnita es cuál será el encuadre que el gobierno federal ofrecerá en su mensaje del día siguiente.
La estructura para justificar una narrativa de "violencia opositora" o "provocación externa" quedó configurada desde la calle hasta los algoritmos informáticos.
Todo el operativo, en su dimensión material y en su dimensión digital, fue financiado con recursos públicos, por lo que el almuerzo mediático que dará Scheinbaum Pardo a la sociedad, es la misma sociedad.