Mc Allen, Texas. 10 de octubre de 2025.- La región fronteriza entre Texas y Tamaulipas ha consolidado una racha de crecimiento económico impulsada por el comercio bilateral y la inversión extranjera, con proyecciones optimistas para 2025 que podrían verse truncadas por la persistencia de aranceles del 25% impuestos por la administración federal a productos mexicanos no conformes con el T-MEC.
Líderes empresariales de ambos lados de la frontera instan a Texas a abogar ante el gobierno federal de Estados Unidos para eximir o reducir estas barreras, preservando así los beneficios mutuos que generan más de 500 mil millones de dólares anuales en exportaciones mexicanas a EE.UU. El crecimiento logrado en los últimos trimestres resalta la solidez de la integración económica.
En Tamaulipas, el sector manufacturero -que representa el 34.3% del PIB estatal, valorado en más de 898 mil millones de pesos- registró un avance del 1.4% en el primer trimestre de 2025, impulsado por exportaciones a Texas que alcanzaron los 2,644 millones de dólares en mayo, con énfasis en instrumentos médicos (233 millones de dólares) y autopartes.
Esta dinámica ha atraído 19 mil millones de dólares en inversiones confirmadas para 2025-2026, generando 37 mil empleos proyectados en industrias como petróleo, gas y manufactura, con proyectos clave en Reynosa y Matamoros.
En el sur de Tamaulipas, se anticipa un repunte significativo en 2025, con expansión de franquicias comerciales y nuevos desarrollos energéticos que podrían elevar el PIB local en al menos 2-3 puntos porcentuales.
Del lado texano, el sur del estado -con Laredo como epicentro- contribuyó a un crecimiento del PIB de Texas del 3.5% en el último trimestre de 2024, superando el promedio nacional del 2.4%, gracias al 15% de su PIB dependiente del comercio con México.
Las exportaciones manufactureras crecieron un 4.2% en septiembre de 2025, beneficiadas por cadenas de suministro integradas que incluyen autopartes de Tamaulipas.
A nivel bilateral, el comercio México-EE.UU. alcanzó un récord de 839.9 mil millones de dólares en 2024, un incremento del 5.3%, con México como el principal socio comercial de EE.UU., rebasando a China y Canadá.
Las proyecciones para 2025 mantienen un tono positivo bajo el escenario de exenciones arancelarias del T-MEC. La OCDE estima un crecimiento del PIB mexicano de 0.8%, superior al 0.4% pronosticado en junio y lejos de la recesión de -1.3% anticipada en marzo si los aranceles se aplican plenamente.
Para Tamaulipas, el Banco de México y analistas locales proyectan un avance de 1.5-2% en actividad industrial, con remesas desde Texas sumando miles de millones y un flujo comercial que podría superar los 45 mil millones de dólares en exportaciones mensuales a EE.UU.
En Texas, el Departamento de Comercio federal prevé un mantenimiento del liderazgo estatal en crecimiento, con un PIB proyectado en 3% si persiste la integración regional, impulsada por el 'nearshoring' que ha elevado la inversión directa estadounidense en México un 10.5% a 144.5 mil millones de dólares en 2023.
Este mercado beneficia a ambos países de manera simbiótica. Para México y Tamaulipas, el T-MEC asegura acceso preferencial al mercado estadounidense, fomentando exportaciones diversificadas -como maquinaria (67% del total a EE.UU.) y productos electrónicos concentrados en estados como Tamaulipas, Chihuahua y Nuevo León- que generan el 55% del PIB nacional y apoyan 1.63 millones de empleos formales en Tamaulipas con salarios promedio de 8,610 pesos mensuales.
Cada minuto, se comercia alrededor de un millón de dólares entre ambos, reduciendo costos para consumidores mexicanos y atrayendo inversión que fortalece la manufactura local.
Para EE.UU. y Texas, el intercambio soporta aproximadamente seis millones de empleos, con Texas como el principal exportador a México (primer destino para sus ventas), bajando precios de bienes importados -como autopartes y electrónicos- en un 10-15% gracias a la eficiencia de las cadenas integradas, y estimulando sectores como la energía y logística en el sur del estado.
La relación ha profundizado durante 30 años de libre comercio, con Tamaulipas contribuyendo al 78% de exportaciones electrónicas a Texas y beneficiando a industrias 'upstream' como la automotriz en Houston.
Sin embargo, el riesgo de que esta racha se arruine es inminente si los aranceles -implementados desde marzo de 2025 con prórrogas hasta octubre- se endurecen, elevando costos en un 8-15% y potencialmente contrayendo el PIB mexicano en 1.3% y el de Texas en 0.5-1 punto porcentual.
Fitch Ratings y Banamex advierten de un crecimiento nulo o negativo para México en 2025, con pérdidas de 26 mil empleos en Tamaulipas solo en el primer trimestre, y disrupciones en el 43% del comercio bilateral vía aduanas tamaulipecas.
La pausa de 90 días en algunos aranceles vence este mes, amplificando la incertidumbre que ya ha frenado inversiones por 19 mil millones de dólares.
En respuesta, la Cámara Nacional de Comercio de Reynosa y la Asociación de Negocios de Texas urgen a autoridades texanas -incluyendo al gobernador Greg Abbott- a presionar al gobierno federal para negociar exenciones permanentes bajo el T-MEC, cuya revisión inicia en 2026.
"Texas debe liderar el diálogo binacional para sostener esta racha de prosperidad compartida", afirmó Juan Ángel Paredes Espinosa, presidente del Consejo de Instituciones Empresariales del Sur de Tamaulipas, destacando que la integración genera competitividad global para ambos países.
Sin esta intervención, expertos de la OCDE proyectan una reconfiguración de cadenas de suministro que tardaría dos años en estabilizarse, erosionando los logros actuales.