En 1975, durante el último año del sexenio de Luis Echeverría, el presidente llamó a José López Portillo a Los Pinos para informarle -en una reunión de varias horas- que él sería el próximo candidato del PRI y, por tanto, el próximo presidente de México.
En el México presidencialista de los años 70, donde el sistema respiraba a través de señales, silencios y rituales de poder, hubo una escena que sintetiza toda una época: José López Portillo, en Los Pinos, recibiendo de labios de Luis Echeverría Álvarez la frase que equivalía no a una invitación, sino a una sentencia histórica: "Serás el próximo presidente de la República."
Cinco horas de reunión.
Cinco horas de silencios, instrucciones, advertencias y una sola regla inviolable: "No se lo dirás a tu equipo, ni a tus hijos, ni a tu esposa... por los secretos de alcoba."
Porque en México, el poder no se ejerce sólo con leyes: se ejerce con información guardada bajo llave.
Con lo que se sabe y no se dice.
Con lo que puede destruir, salvar o neutralizar.
Echeverría Álvarez le dio una ultima 'Orden de Estado' al 'Tapado' López Portillo, y este obedeció. Cuando quiso salir por la puerta principal -la de los saludos, los abrazos, la liturgia política- Echeverría se lo impidió: "Salga usted por la puerta de atrás. Ahí hay gente esperando hablar con el presidente. López-Portillo le reviró. -Pero señor Presidente, si no lo diré ni a mi mujer, ¿cómo piensa usted que le diré a la gente de la antesala?.
El presidente le contestó: "no se lo digo porque usted vaya a decirles nada, sino porque, se le puede notar..."
Ese es el calibre de los secretos de alcoba: no necesitan pronunciarse.
Se notan.
Traigo esta anécdota porque el país ha cambiado, pero el método... no tanto.
En Tamaulipas -sin anuncio oficial, sin comunicado, sin fotografía enmarcada- corre, circula, se desliza entre operadores y élites la versión de que, Santiago Nieto ex titular de la UIF en el sexenio de López Obrador, será el próximo Fiscal General del Estado de Tamaulipas.
Si no ocurre una decisión de Estado de última hora,
si no se atraviesa un rayo político que altere la sucesión,
si las fuerzas superiores del sistema no dictan lo contrario,
el guion está prácticamente cerrado.
Y no es humo.
No es rumor barato.
Es razón de Estado.
Tamaulipas es un territorio donde el poder no se negocia con discursos.
Se negocia con estructuras, fiscalías, carpetas, silencios, expedientes y alianzas ocultas.
Y aquí entra el elemento que nadie menciona en público pero todos entienden en privado:
Santiago Nieto y Gil Zwarth comparten secretos de alcoba.
Secretos reales, secretos de poder, secretos que alinean fuerzas que normalmente no coincidirían.
Eso, en México, vale más que cualquier currículum, partido o convicción.
Con un fiscal así, el tablero se reorganiza.
La oposición queda neutralizada -no por débil, sino por anatómica incapacidad de resistir la embestida de un fiscal con alcance nacional.
El PAN pierde su último refugio de impunidad estratégica, porque la narrativa de "fuimos gobierno y dejamos obra" no sirve frente a carpetas vivas.
Morena asegura un blindaje absoluto para lo que viene, desde 2025 hasta 2030.
Y los operadores reales, los que están detrás de las bambalinas, pueden dormir tranquilos... o intranquilos, según el tipo de secreto que compartan.
No se trata de que la oposición haya dejado o no un "buen sabor de boca" -eso es irrelevante.
Se trata de que un fiscal así cambia la correlación de fuerzas de todo un estado.
Es el equivalente moderno del famoso dedazo: una señal que reorganiza el ecosistema completo.
Así como a López Portillo se le pidió guardar el secreto más grande de su vida, hoy en Tamaulipas corre otro secreto, menos épico pero igual de contundente: Santiago Nieto está destinado -salvo giro de Estado- a tomar la Fiscalía General.
Y al igual que en 1976, nadie lo dirá en voz alta. Nadie firmará un documento. Nadie confirmará nada.
Pero se nota.
En los silencios.
En los movimientos.
En las llamadas que ya no se devuelven.
En el temblor súbito de quienes conocen el verdadero poder de las carpetas.
A los tamaulipecos, al PAN y a Morena -porque aquí nadie queda fuera del radar-.
Porque cuando los secretos de alcoba se activan,
ya no hay oposición, ni estrategia, ni narrativa que resista.
Solo queda obedecer...
...o, adaptarse
Mi nombre es Pintor, Edy Pintor, y esto es, EDYTORIALES