CIUDAD DE MÉXICO. -El Gobierno Federal presentó y presumió una radiografía del poderío económico de la comunidad de origen mexicano en Estados Unidos; lo que expuso como un motivo de orgullo binacional descubre bajo un análisis técnico, la magnitud de una realidad histórica: México está utilizando el éxito de quienes ya no le pertenecen al país, para maquillar su propia incapacidad de retención de talento y capital.
En la mañanera s presentó Ana Valdez, directora del Latino Donor Collaborative, quien ofreció números y cifras contundentes, pero sitúan la riqueza fuera del alcance del fisco y la economía mexicana.
El PIB producido por esta comunidad asciende a 2.3 billones de dólares (trillions en el sistema norteamericano),. Si este grupo fuera una nación, sería la quinta economía del mundo.
No obstante, el dato técnico más revelador es el del arraigo legal: el 90% de los 38 millones de personas de origen mexicano en EE. UU. ya cuentan con ciudadanía o estatus legal; pagan impuestos, y participan en las decisiones de un país que les dio lo que en México no recibieron:
Son ciudadanos que:
- Tributan en el extranjero: Aportan 324,000 millones de dólares anuales en impuestos al Tesoro de EE. UU.
- Consumen localmente: Tienen un poder adquisitivo de 1.5 billones de dólares que dinamiza el mercado interno norteamericano, no el mexicano.
- Desertaron del sistema: La tasa de participación laboral del 69% (superior al 63.5% del promedio nacional estadounidense) demuestra que el capital humano más activo de México encontró en el sistema anglosajón la eficiencia que el modelo nacional no pudo ofrecerle.
Geografía narrativa vs. Geografía real
La narrativa oficial utiliza información que pretende borrar la frontera. Se mencionó con énfasis el triángulo Austin-San Antonio-Monterrey como un motor dinámico. Sin embargo, este análisis técnico omite que la infraestructura y la seguridad jurídica que permiten dicho dinamismo se concentran al norte de la frontera.
Mientras que en México la inversión se estanca, en Estados Unidos los latinos -mayoritariamente mexicanos, crean el 36% de las nuevas empresas. Geográficamente, esto representa un desplazamiento de la capacidad emprendedora: México exporta la mano de obra y el intelecto, y EE. UU. cosecha los dividendos de la propiedad intelectual y la creación de empleos.
El pensamiento norteamericano: El factor invisible
El análisis de los datos sugiere que el éxito de esta comunidad no es una extensión de las políticas públicas mexicanas, sino el resultado de su integración al pensamiento y la estructura norteamericana. El hecho de que la población indocumentada tenga un promedio de 20 años de residencia refuerza la tesis de que el vínculo con México es, en la mayoría de los casos, meramente nostálgico o limitado al envío de remesas, las cuales funcionan más como un subsidio social para las zonas pobres del país que como una inversión productiva.
Es decir, nadie de ellos regresaría a México.
Ana Valdez, buscó presumir los logros de la comunidad mexicana en el exterior como un éxito del Estado mexicano pero eso es una falacia estadística.
Lo que los números muestran es el inventario de una fuga masiva; esos 2.3 billones de dólares son la prueba de que el activo más valioso de México, su gente, ha decidido apostar por un sistema que sí garantiza el retorno de su esfuerzo.
México no está celebrando su fuerza; está leyendo la lista de lo que perdió por no saber ser competitivo. Al final del día, esos "paisanos" ya no son de aquí: piensan, producen y pagan en una moneda y bajo una bandera que no es la nuestra.