Ciudad de México, 9 de marzo de 2026.- En el marco del Día Internacional de la Mujer, Nidia Fabiola Blanco, media hermana del diputado federal de Morena Cuauhtémoc Blanco, rompió el silencio una vez más en una entrevista demoledora con Azucena Uresti en Radio Fórmula, exponiendo no solo la impunidad que protege al exgobernador de Morelos, sino un patrón de amenazas, compra de testigos y protección partidista que impide que avance la investigación por intento de violación en su contra.
Nidia Fabiola relató con crudeza los hechos denunciados desde 2024: en 2023, mientras Blanco era gobernador, la sometió en la Residencia Oficial, la arrinconó en la cama, la sujetó con fuerza, intentó besarla a la fuerza, le tocó los senos y trató de arrancarle el pijama durante cuatro minutos de terror.
Ella forcejeó, gritó y le recordó que era su hermana y que afuera había gente escuchando todo. Él respondió con insultos y mayor violencia, sin importarle el riesgo de ser oído por su propia seguridad.A pesar de las pruebas periciales y la carpeta de investigación SC01/9583/2024 en la Fiscalía General de Justicia de Morelos, el proceso ha sido saboteado sistemáticamente.
La Cámara de Diputados -con votos de Morena, PRI y PVEM- desechó el desafuero en 2025 por "fallas técnicas" inventadas, un "show vergonzoso y denigrante" según la propia víctima, donde legisladoras rodearon y aplaudieron al acusado mientras gritaban que "no estaba solo".Hoy, Nidia Fabiola va más allá: denuncia que Blanco "está preparando su defensa desde hace tiempo, comprando testigos" para blindarse ante una eventual imputación.
Afirma haber recibido amenazas directas e indirectas, y responsabiliza públicamente al diputado y a su hermano Ulises Bravo Molina de cualquier agresión que sufra ella o su familia: "Cualquier cosa que me pase, esto es Cuauhtémoc Blanco y Ulises Bravo". Solicitó medidas de protección al gobierno federal y al estatal de Morelos, pero nadie respondió.
"No tengo ninguna seguridad", sentenció.
La víctima también llamó a otras mujeres que han sido agredidas por Blanco -o que lo están siendo actualmente- a romper el silencio: "Esto no va a acabar si uno sigue con miedo. Las mujeres que hemos sido agredidas por él tienen miedo de hablar, y es lógico, porque se enfrentan a la presidenta".
Acusó al fiscal Fernando Blumenkron Escobar de poner pretextos y frenar las indagatorias prometidas, y cuestionó la iniciativa anunciada por Blanco para castigar "denuncias falsas", calificándola como un mecanismo más de intimidación contra víctimas.Mientras el fuero parlamentario lo protege y Morena lo defiende a capa y espada, Nidia Fabiola advirtió con firmeza: "Al señor se le va a acabar el fuero. Esto no termina así".
Su denuncia no es solo personal: es un grito contra la impunidad que permite que un diputado acusado de abuso sexual siga en el cargo, prepare leyes contra las mujeres que denuncian y compre testigos para evadir la justicia.
En un país donde las marchas del 8M exigen fin a la violencia de género, el caso de Nidia Fabiola Blanco expone la hipocresía más cruda: el poder político que se dice transformador encubre a agresores con fuero, aplausos y silencio cómplice. La víctima no retrocede. La pregunta es si la justicia, algún día, dejará de ser rehén del poder.