Ciudad de México, 18 de febrero de 2026.- Contra la narrativa dominante de los últimos años, un mandatario emanado del Partido Revolucionario Institucional aparece en el primer lugar del "Top 5 de Gobernadores de México - Enero 2026", ranking difundido por el portal Cripeso.
El resultado llama la atención en un escenario político donde Morena mantiene hegemonía federal y mayoría de gobiernos estatales. La presencia de un priista en la cima del listado rompe con la percepción de que el tricolor atraviesa una etapa exclusivamente residual.
Evaluación local vs. narrativa nacional
Los rankings de gobernadores suelen basarse en encuestas de percepción ciudadana sobre desempeño en rubros como seguridad, crecimiento económico, obra pública y manejo financiero. En ese terreno, la evaluación tiende a ser menos ideológica y más pragmática.
Especialistas en análisis político señalan que el voto nacional y la aprobación local no siempre coinciden. Mientras las elecciones presidenciales se definen por proyectos de nación y polarización partidista, la evaluación estatal suele centrarse en resultados tangibles.
Señal política
El liderazgo de un gobernador priista en este ranking envía varios mensajes:
Que la marca partidista no determina por completo la aprobación de un gobierno local.
Que aún existen estructuras estatales competitivas fuera del bloque mayoritario federal.
Que la gestión territorial puede desvincularse del desgaste nacional de un partido.
Para el PRI, el dato representa una oportunidad simbólica en medio de su proceso de redefinición interna. Para Morena, confirma que el control federal no garantiza automáticamente las mejores evaluaciones estatales.
Más allá del color
El ranking no modifica correlaciones legislativas ni cambia la composición del mapa político nacional. Pero sí introduce un matiz en la discusión pública: la política mexicana continúa siendo heterogénea, con dinámicas distintas entre lo federal y lo local.
En un contexto de alta polarización, la aparición de un priista al frente de una evaluación nacional recuerda que la competencia política en los estados sigue abierta y que la gestión concreta puede pesar más que la narrativa partidista.