El gobierno también quiere cambiar la historia; ¿Día de la Raza poor Día de la Resistencia indígena?

El gobierno también quiere cambiar la historia; ¿Día de la Raza poor Día de la Resistencia indígena?

El gobierno también quiere cambiar la historia; ¿Día de la Raza poor Día de la Resistencia indígena?

  • Demis Santana

Ciudad de México, 11 de agosto de 2026.-La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo planteó modificar la denominación del histórico Paso de Cortés, ubicado en la zona montañosa entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, para sustituirla por "Paso de los Pueblos Indígenas".

La propuesta fue presentada durante las actividades oficiales con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, celebrado el 9 de agosto, y se inscribe en la política del actual gobierno federal orientada a reivindicar la presencia histórica, cultural y política de los pueblos originarios de México.

El denominado Paso de Cortés es un puerto montañoso localizado entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. Su nombre está relacionado con el recorrido realizado por Hernán Cortés y sus tropas hacia el Valle de México durante la campaña de conquista iniciada en 1519.

De acuerdo con información histórica, desde este punto los españoles y sus aliados indígenas pudieron observar por primera vez la cuenca de México y posteriormente avanzar hacia Tenochtitlan.

CAMBIO EN LA CONMEMORACIÓN DEL 12 DE OCTUBRE

La propuesta de modificación del nombre se suma a otros cambios impulsados en los últimos años en la narrativa oficial sobre la llegada de los españoles a América y la conquista de México.

En 2020, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el 12 de octubre dejó de ser denominado oficialmente Día de la Raza y pasó a conmemorarse como Día de la Nación Pluricultural, mediante una reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación.

El cambio tuvo como objetivo reconocer la composición multicultural y pluricultural del país, así como la presencia histórica de los pueblos indígenas y afromexicanos.

En los últimos años, además, distintas autoridades han utilizado expresiones como "resistencia indígena" para referirse al proceso histórico iniciado con la llegada de los europeos al continente americano.

La administración de Sheinbaum ha mantenido esta línea discursiva y ha colocado entre sus prioridades el reconocimiento de las comunidades indígenas y afromexicanas.

UNA NUEVA INTERPRETACIÓN HISTÓRICA

El planteamiento sobre el nombre del Paso de Cortés ocurre en medio de un proceso más amplio de revisión de símbolos y referencias históricas relacionadas con la conquista.

El gobierno federal sostiene que durante siglos prevaleció una interpretación histórica centrada principalmente en la perspectiva europea, por lo que considera necesario recuperar y destacar el papel de los pueblos originarios.

La discusión, sin embargo, también ha generado debate entre historiadores y sectores de la sociedad sobre la manera en que debe interpretarse la conquista y el posterior proceso de formación de México.

La caída de México-Tenochtitlan en 1521 no fue resultado exclusivamente del enfrentamiento entre españoles e indígenas. Hernán Cortés contó con el respaldo militar de numerosos pueblos indígenas que mantenían conflictos con el imperio mexica, particularmente de los tlaxcaltecas.

La conquista, además, dio paso durante los siguientes tres siglos a un proceso de mestizaje, transformación política, religiosa, lingüística y cultural que terminó formando parte de los elementos que dieron origen al México contemporáneo.

Por ello, la discusión sobre los símbolos históricos no solamente implica modificar nombres, sino también determinar cómo se enseña y se interpreta la historia nacional.

REIVINDICACIÓN DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

El gobierno federal ha señalado que el reconocimiento de los pueblos indígenas debe traducirse no solamente en actos simbólicos, sino también en políticas públicas destinadas a mejorar sus condiciones de vida.

Entre los principales desafíos se encuentran el acceso a servicios de salud y educación, infraestructura, seguridad, agua potable, preservación de las lenguas originarias y protección de los territorios de las comunidades.

En este contexto, el eventual cambio de denominación del Paso de Cortés se convierte en un elemento más de una política gubernamental orientada a fortalecer la identidad y el reconocimiento de los pueblos originarios.

La propuesta deberá seguir el procedimiento correspondiente para determinar si el nombre histórico del sitio será sustituido oficialmente.

Mientras tanto, el debate permanece abierto entre quienes consideran que la modificación representa un acto de reivindicación histórica y quienes advierten que los símbolos no deben utilizarse para simplificar o reinterpretar acontecimientos históricos complejos.

El caso del Paso de Cortés vuelve a colocar sobre la mesa una discusión que permanece vigente cinco siglos después:

cómo debe México recordar la conquista y, al mismo tiempo, cómo debe contar la historia que explica el nacimiento del país contemporáneo.

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