COATZACOALCOS, VERACRUZ. - Las costas de Veracruz se han convertido en un cementerio marino. Tras tres semanas de un derrame de hidrocarburos cuyo origen sigue sin ser aclarado oficialmente por las autoridades, la mortalidad de fauna silvestre ha registrado un aumento crítico en las últimas 72 horas.
Organizaciones ambientalistas y pescadores reportan el hallazgo de ejemplares de especies en peligro de extinción cubiertos totalmente por "chapopote" fresco.
Recuento de los daños: Las víctimas del crudoHasta este lunes, la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México y brigadistas locales han documentado la muerte o afectación grave de:7 tortugas marinas: (Especies Lora y Verde) localizadas en playas de Coatzacoalcos, Boca del Río y Los Arrecifes.
2 delfines: Hallados sin vida en la zona de Playa Ejido Guillermo Prieto.2 manatíes: Reportados en la zona de manglares de Coatzacoalcos.Aves y crustáceos: Decenas de pelícanos y miles de ejemplares de cangrejo azul han quedado atrapados en la densa capa viscosa que impide su movilidad y respiración.
Un desastre de 630 kilómetrosLa mancha urbana y turística no es la única afectada. La contaminación ha penetrado en el Corredor Arrecifal del Suroeste, un sistema de arrecifes clave para la reproducción marina.
El biólogo Fabián Ramírez advirtió que el crudo impide la fotosíntesis y reduce drásticamente el oxígeno en el agua, lo que garantiza que la mortalidad seguirá aumentando en los próximos días conforme el petróleo se asiente en el fondo marino.Opacidad oficial y desesperación socialMientras Pemex se ha deslindado de la responsabilidad asegurando que sus instalaciones operan con normalidad, la realidad en las playas cuenta otra historia.
La Secretaría de Marina (Semar) ha intensificado las labores de limpieza, recolectando más de 91 toneladas de residuos contaminados, pero los esfuerzos parecen insuficientes ante la magnitud del vertido.La situación es especialmente dolorosa para las comunidades nahuas del sur de Veracruz, quienes dependen de la Laguna del Ostión, hoy invadida por el hidrocarburo, destruyendo su principal fuente de alimento y sustento económico justo antes de la temporada de Semana Santa