Chilapa, Guerrero, 12 de Mayo de 2026.-A través de un video, supuestos indígenas del estado de Guerrerro pidieron en gestos desesperados, ayuda al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, asediados por el grupo criminal "Los Ardillos". En la súplica, piden que les envíe un helicoptero para salvarlos.
En el video, difundido presuntamente desde montaña baja de Guerrero, en una casa donde se ocultan, ellos claman "Ya estamos rodeados y nos van a matar" mientras denuncian que la administración de Claudia Sheinbaum las ha dejado a su suerte.
Lo que ocurre, es que desde el pasado 6 de mayo de 2026, comunidades como Tula, Xicotlán y Alcozacán se encuentran bajo un asedio sistemático. Los reportes indican ataques con drones cargados de explosivos y ráfagas de armas de alto calibre que han durado más de ocho horas continuas.
El saldo es de más de 800 familias desplazadas, casas incendiadas y un registro histórico de 76 asesinatos y 25 desapariciones de integrantes del Consejo Indígena y Popular de Guerrero (CIPOG-EZ) bajo el mismo grupo criminal.
Los pobladores denuncian que "Los Ardillos" operan con total impunidad a escasos metros de retenes militares y de la Guardia Nacional, lo que sugiere una colusión o un vicio de inacción que ha permitido al grupo controlar corredores estratégicos.
El vacío de soberanía: ¿Por qué Trump?
La petición a Trump es el resultado de un diagnóstico crudo de las víctimas sobre la incapacidad del gobierno mexicano:
Simulación mediática: Mientras la Presidenta Sheinbaum afirma que "están trabajando con Gobernación" y que se desplegará la Guardia Nacional, los desplazados aseguran que la presencia de las fuerzas federales es pura "simulación mediática" que no detiene el avance de los criminales.
El vicio de la narrativa: Ante un gobierno que pide "abrazos" o propone alternativas económicas para la inflación, las comunidades responden con crudeza: "No queremos tu mundial, queremos que detengan esta guerra".
Incertidumbre internacional: La mención a Trump aprovecha su retórica de intervención contra los cárteles. Para los indígenas de Chilapa, si el Estado mexicano ha renunciado a ejercer el monopolio de la fuerza para protegerlos, cualquier poder externo parece una opción de supervivencia más viable que esperar una respuesta de la capital.
La crisis en Guerrero desnuda el truco legal de la "pacificación": se envían tropas para patrullar carreteras, pero no para entrar en combate con los grupos que están quemando pueblos enteros. Al final del día, el mensaje enviado a Washington es una bofetada a la soberanía nacional: cuando el ciudadano prefiere pedir auxilio a un gobierno extranjero, es porque su propio gobierno se ha vuelto invisible en el territorio.