Monterrey, 05 de agosto de 2026.-Durante meses, miles de usuarios en distintas regiones del país han convertido una queja cotidiana en una pregunta nacional: ¿qué está pasando con la electricidad en México?
Los apagones, las variaciones de voltaje y las interrupciones prolongadas del servicio eléctrico dejaron de ser episodios aislados para convertirse en un problema que afecta hogares, comercios, industrias y servicios públicos.
El caso más visible se encuentra en el norte del país, particularmente en Nuevo León, donde habitantes de distintos municipios del área metropolitana de Monterrey han denunciado cortes recurrentes durante temporadas de alta demanda.
En junio, vecinos de municipios como Monterrey, Guadalupe, San Nicolás, Apodaca, Escobedo y García realizaron protestas y bloqueos después de permanecer horas e incluso días sin suministro eléctrico. Algunos habitantes denunciaron afectaciones económicas, alimentos echados a perder y daños en aparatos electrónicos.
Un expediente ciudadano impulsado en Nuevo León reunió reportes de vecinos afectados por interrupciones constantes del servicio. En reuniones con habitantes, se documentaron pérdidas económicas y problemas derivados de los cortes durante periodos de altas temperaturas.
El problema no es solamente producir electricidad
Uno de los debates técnicos más importantes es que México puede tener capacidad de generación, pero enfrentar problemas para transportar y distribuir esa energía.
La electricidad debe recorrer una cadena completa:
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plantas generadoras;
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líneas de transmisión;
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subestaciones;
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transformadores;
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redes locales de distribución.
Una falla en cualquiera de esos puntos puede dejar sin servicio a colonias completas.
La propia CFE ha señalado que cuenta con capacidad disponible para atender contingencias. En reportes oficiales, la empresa ha informado que dispone de más de 28 mil megawatts de capacidad disponible bajo ciertos escenarios operativos.
Sin embargo, especialistas y usuarios señalan que el reto está también en modernizar la infraestructura que lleva la energía hasta los hogares.
El factor calor: la presión sobre el sistema
Cada verano, el problema se intensifica.
Cuando las temperaturas superan los 40 grados Celsius, millones de mexicanos incrementan el uso de aires acondicionados y sistemas de enfriamiento, elevando la demanda eléctrica.
Ese aumento ocurre precisamente cuando la infraestructura trabaja bajo mayor estrés.
En estados del norte, donde el aire acondicionado dejó de ser un lujo y se convirtió en una necesidad básica, un corte eléctrico puede representar un problema de salud pública.
Una familia sin energía durante varias horas no solamente pierde comodidad: pierde refrigeración para alimentos, medicamentos, comunicación y protección contra el calor extremo.
Nuevo León: el estado que crece más rápido que su red
La situación de Nuevo León muestra una contradicción.
El estado es uno de los principales polos industriales de México, atrae inversiones, desarrolla parques industriales y aumenta su consumo energético.
Pero ese crecimiento exige una red eléctrica capaz de acompañarlo.
Usuarios han señalado problemas con transformadores saturados y redes que parecen no haber sido diseñadas para la demanda actual. Algunos testimonios ciudadanos incluso apuntan a colonias nuevas donde la infraestructura eléctrica quedó rebasada por la expansión urbana.
La explicación oficial
La postura de la CFE es que el sistema eléctrico mexicano cuenta con capacidad suficiente y que muchos eventos obedecen a factores específicos: fenómenos meteorológicos, fallas técnicas, mantenimiento o incrementos extraordinarios de demanda.
El Gobierno federal también ha defendido una estrategia de fortalecimiento de la empresa pública. La Presidencia ha anunciado proyectos de generación y transmisión, incluyendo nuevas centrales y obras para ampliar la infraestructura eléctrica.
La crítica: falta de inversión y mantenimiento
La oposición y especialistas críticos sostienen que los apagones reflejan años de rezago en transmisión y distribución.
El argumento es que no basta con construir centrales eléctricas si la red que debe entregar esa energía al usuario final no tiene suficiente capacidad.
La discusión política entonces se divide:
El Gobierno afirma:
"México tiene energía suficiente; el reto es garantizar continuidad mediante planeación y fortalecimiento de la CFE."
Sus críticos responden:
"El problema es que una cosa es tener electricidad disponible y otra tener una red capaz de entregarla sin interrupciones."
El costo político de quedarse sin luz
La electricidad tiene una característica especial: cuando funciona, nadie piensa en ella; cuando falla, se convierte en una crisis inmediata.
Un apagón de minutos es una molestia.
Un apagón repetido durante días, en medio de temperaturas extremas, se convierte en un reclamo social.
El verdadero desafío para México no es únicamente generar más electricidad.
Es construir un sistema capaz de sostener el crecimiento industrial, las nuevas ciudades y una población que cada año demanda más energía.
Porque el usuario no mide la eficiencia del sistema por los megawatts instalados.
La mide con una pregunta mucho más sencilla:
¿Hay luz cuando la necesito?