Ciudad de México, 10 de octubre de 2025.-En un paso histórico hacia la protección de la salud infantil, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad (401 votos) el 30 de septiembre de 2025 una reforma a la Ley General de Salud que prohíbe la venta de bebidas energizantes a menores de 18 años en todo México.
Impulsada por los diputados Ricardo Monreal Ávila (Morena) y José Luis Fernández Martínez (PVEM), la medida -pendiente de ratificación en el Senado- responde a una deuda de tres décadas: la entrada desregulada de estas bebidas en los 90 bajo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el gobierno del PRI, que no analizó sus riesgos sanitarios.
Con multas de hasta 226,280 pesos y una nueva NOM para clasificar productos, México busca frenar los efectos de la cafeína y azúcares en jóvenes, pero el camino recorrido revela omisiones históricas que costaron caro.Regulación Actual: Un Cambio Tardío pero NecesarioLa reforma, que modifica los artículos 215, 216 y 419 de la Ley General de Salud, establece:
- Prohibición total: No se venderán ni suministrarán bebidas energizantes (definidas por su contenido de cafeína, taurina, glucuronolactona o estimulantes) a menores de 18 años en comercios, escuelas, tianguis o plataformas digitales. Los vendedores deben verificar la edad con identificación oficial.
- Sanciones: Multas de hasta 2,000 UMAs (226,280 pesos en 2025), aplicables incluso al mercado informal. La reincidencia puede derivar en clausuras.
- Implementación: La Cofepris emitirá en 180 días una Norma Oficial Mexicana (NOM) para categorizar bebidas por riesgo (alto, medio, bajo), con alertas sanitarias. La Secretaría de Salud y la SEP lanzarán campañas educativas en un plazo de 12 meses.
- Excepciones: Uso limitado para deportistas menores con autorización escrita de padres o tutores.
La iniciativa, respaldada por todas las bancadas (Morena, PAN, PRI, PT, PVEM, MC), refleja un consenso raro en el Congreso, impulsado por datos alarmantes: el 40% de adolescentes mexicanos padece obesidad (OPS, 2024), y el consumo de energizantes se asocia a arritmias, ansiedad y diabetes tipo 2.
En Tamaulipas, el Congreso local (diputados como Carlos Canturosas) apoyó la medida el 5-7 de octubre, esperando su entrada en vigor tras el Senado para aplicarla en escuelas y comercios fronterizos, donde el consumo juvenil es elevado.Contexto: Una Deuda Sanitaria de DécadasLa prohibición llega tras años de regulación laxa.
Antes de 2025, las bebidas energizantes estaban reguladas como alimentos y bebidas no alcohólicas bajo la Ley General de Salud (1984) y normas como la NOM-051-SCFI/SSA1-2010 (etiquetado) y NOM-218-SSA1-2011 (límites de cafeína: 20-33 mg/100 ml).
Sin embargo, no había restricciones específicas para menores a nivel federal, solo advertencias de etiquetado ("No recomendado para menores") y medidas locales en estados como Oaxaca (2020) y Chiapas (2018).
El IEPS (2014) gravó bebidas azucaradas con 1 peso por litro, pero no frenó el consumo, que creció 66% entre 2008 y 2018 (de 259.2 a 429.4 millones de litros, según CIATEJ).La presión de la industria (Red Bull, Monster, Coca-Cola) y la falta de estudios prospectivos en los 90 permitieron un mercado desbocado.
Hoy, México se alinea con países como Reino Unido y Alemania, que prohíben ventas a menores, mientras EE.UU. mantiene restricciones parciales en estados como Connecticut (2014) o ciudades como San Francisco.Historia Profunda: El TLCAN y la Omisión del PRIEl origen de esta problemática se remonta a la década de 1990, cuando el TLCAN (firmado en 1992, vigente desde 1994) abrió las puertas a bienes de consumo foráneos bajo el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (PRI, 1988-1994).
Las bebidas energizantes, lideradas por Red Bull (entrada en 1997) y seguidas por Monster (2002-2003, vía Coca-Cola FEMSA) y marcas locales como Volt, llegaron como "bebidas no alcohólicas" sin un escrutinio sanitario específico. El PRI, en su afán por consolidar a México como hub global -con un aumento del 400% en IED post-TLCAN-, no analizó las repercusiones de estos productos, dejando un vacío regulatorio que costó caro.
- Entrada sin trabas: Las energizantes solo requerían un registro sanitario de la Dirección General de Normas de la Secretaría de Salud (pre-Cofepris). Red Bull, por ejemplo, obtuvo su registro en 1997 tras pruebas químicas básicas, sin estudios de impacto a largo plazo. La NOM-051 de 1994 exigía etiquetado genérico, pero no límites estrictos a cafeína o taurina.
- Falta de previsión: En los 90, la ciencia sobre riesgos (arritmias, obesidad, ansiedad) era incipiente. La FDA y la EFSA (Europa) apenas emitían alertas iniciales en 1995-1998, pero México no las adoptó. El PRI priorizó el comercio sobre la salud, sin comisiones legislativas o debates en el Congreso para evaluar estos productos.
- Crecimiento explosivo: De 1996 a 2016, las importaciones de energizantes crecieron hasta USD 109.2 millones (100.4 millones de litros en 2016, Secretaría de Economía). El marketing agresivo -Red Bull patrocinaba eventos extremos desde 1998- apuntó a jóvenes, normalizando latas con 80-150 mg de cafeína y 39-50 g de azúcar (el doble del límite diario de la OMS).
La Papa Caliente: La Omisión del PRI
El PRI, bajo Salinas y Ernesto Zedillo (1994-2000), no solo permitió la entrada masiva de energizantes, sino que ni siquiera se tomó la molestia de analizar sus efectos. Esta omisión marcó una generación:
- Sin estudios previos: A diferencia de Europa, donde se exigían advertencias desde 1996, México careció de protocolos para evaluar estimulantes como la taurina. La Secretaría de Salud no tuvo programas de monitoreo hasta los 2000s.
- Costos sanitarios: Estudios posteriores (UNAM, 2010s) vinculan el consumo con 20% de emergencias por arritmias en jóvenes (IMSS) y un aumento del 40% en obesidad adolescente (OPS, 2024). Las mezclas con alcohol, comunes en antros, elevaron intoxicaciones en 43% (Cofepris, 2014).
- Retraso legislativo: Iniciativas tempranas, como la de 2010 (PRI-PRD-Nueva Alianza) para regular cafeína, se estancaron. El regreso del PRI con Peña Nieto (2012-2018) mantuvo el statu quo, con alertas tibias de Cofepris-Profeco (2014) pero sin prohibiciones.
La "papa caliente" del PRI dejó un mercado desregulado que benefició a multinacionales mientras los riesgos crecían. Hoy, el 40% de jóvenes mexicanos consume energizantes semanalmente, y el 30% los mezcla con alcohol, según Xataka México.
Lecciones y Futuro
La reforma de 2025 corrige un error histórico, pero enfrenta retos: la industria (Red Bull, Monster) advierte de un posible mercado negro, como en EE.UU., y pide regulación diferenciada por producto.
Expertos urgen campañas educativas y prohibir publicidad a menores, como en la UE. En Tamaulipas, donde el consumo es alto en la frontera, la implementación será clave. El TMEC (sucesor del TLCAN) plantea riesgos similares con ultraprocesados, exigiendo mayor vigilancia.
El PRI, artífice del TLCAN, no previó las consecuencias de su apertura sin filtros. Hoy, México paga el costo, pero da un paso adelante.