Ciudad de México, 26 de marzo de 2026.- El 26 de marzo de 2026, la Secretaría de Marina (Semar) informó que uno de los orígenes del derrame de hidrocarburo que afecta más de 630 kilómetros de costa en el Golfo de México corresponde a un vertimiento ilegal de un buque fondeado frente a Coatzacoalcos, Veracruz. Sin embargo, aún no se ha dado a conocer el nombre, bandera ni matrícula del buque responsable.Los primeros reportes de pescadores sobre la presencia de chapopote en las costas de Tabasco y sur de Veracruz datan del 1 al 2 de marzo de 2026.
Organizaciones ambientales, con base en imágenes satelitales, señalan que el vertido pudo haber iniciado incluso antes, entre el 6 y el 17 de febrero, cerca de la plataforma Abkatún en Campeche, donde una embarcación habría descargado hidrocarburo de forma progresiva.Eso significa que, al día de hoy, el incidente acumula más de 25 días desde los primeros recales reportados en costas mexicanas (y casi 40 días si se considera el posible inicio en febrero).
A pesar del tiempo transcurrido, la Semar solo ha indicado que hay 13 buques en la zona (4 en aguas mexicanas y el resto en aguas internacionales), y que se inspeccionan las nacionales mientras se solicita cooperación internacional para las extranjeras.La Marina identifica tres fuentes del hidrocarburo que ha llegado a las playas:
- El vertimiento ilegal del buque en Coatzacoalcos.
- Emanaciones naturales de las chapopoteras en la misma zona.
- Emanaciones intensificadas de la zona de Cantarell (Campeche).
Hasta ahora se han recolectado más de 430 toneladas de residuos y se han atendido alrededor de 223 kilómetros de litoral.
La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) prepara denuncias penales, pero sin un responsable identificado públicamente.Esto revela vacíos importantes en la vigilancia y control marítimo del Golfo de México.
Un derrame de esta magnitud -que ya alcanzó playas de Tamaulipas como Miramar- pudo avanzar durante semanas sin que las autoridades detectaran y detuvieran a tiempo la fuente principal, a pesar de contar con radares, vigilancia aérea y sistemas de monitoreo satelital.La opacidad genera críticas: mientras el gobierno asegura que el derrame "está bajo control" y que las playas turísticas estarán listas para Semana Santa, pescadores reportan afectaciones en redes y fauna, y ambientalistas cuestionan la tardanza en la identificación del culpable.
Mezclar emanaciones naturales con el vertimiento ilegal también diluye la responsabilidad humana.A más de tres semanas (o casi un mes) del suceso, la falta de un nombre concreto del buque responsable refuerza la percepción de que existe una brecha entre la capacidad de respuesta anunciada y la realidad operativa en alta mar.
El caso sigue abierto y las acciones penales continúan en curso.