Ciudad de México, 9 de marzo de 2026.- En una jornada marcada por el dolor y la indignación colectiva, miles de mujeres tomaron las calles de diversas ciudades del país este domingo 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, para demandar un alto inmediato a los feminicidios, las desapariciones forzadas y la violencia machista que persiste en México.
En la Ciudad de México, la movilización principal reunió a más de 120 mil participantes, según cifras oficiales del gobierno capitalino. El contingente partió desde Paseo de la Reforma rumbo al Zócalo, donde las manifestantes corearon consignas como "No llegamos todas", "Ni una hija menos" y "Se mata a las mujeres en la cara de la gente".
El despliegue de seguridad incluyó a 2,500 elementos del agrupamiento Ateneas, exclusivamente mujeres policías.La marcha transcurrió en su mayoría de forma pacífica, aunque un pequeño grupo del llamado "bloque negro" realizó pintas en inmuebles de la Alameda Central y estaciones del Metrobús línea 7, rompió algunos vidrios y generó enfrentamientos menores al mover vallas metálicas colocadas frente a la Catedral Metropolitana y Palacio Nacional.
Autoridades reportaron la incautación de más de 30 objetos punzocortantes -incluyendo martillos y sopletes- y la detención de nueve hombres por daños a la fachada del edificio de gobierno de la capital al concluir la protesta.Testimonios de familiares de víctimas resonaron durante el recorrido.
El padre de Esmeralda Castillo Rincón, desaparecida desde 2009, agradeció a las manifestantes por seguir alzando la voz por su hija y por todas las mujeres desaparecidas y asesinadas.
Otras participantes recordaron casos recientes como el de Ariatna Fernanda, asesinada en 2023, y exigieron un México más seguro para las nuevas generaciones.La agenda feminista se vio fuertemente influida por los recientes feminicidios en Morelos, que han generado conmoción nacional.
Las estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) Kimberly Joselín Ramos Beltrán (18 años, Contaduría, campus Chamilpa) y Karol Toledo Gómez (18 años, Derecho, Escuela de Estudios Superiores de Mazatepec) fueron reportadas como desaparecidas a finales de febrero y principios de marzo de 2026, respectivamente.
Sus cuerpos fueron hallados sin vida días después: Kimberly el 2 de marzo en una zona boscosa cercana a la universidad, y Karol el 5 de marzo en la carretera Cuatetelco-Miacatlán.
Estos casos desataron protestas estudiantiles, tomas de instalaciones universitarias (incluido el campus Chamilpa) y paros de actividades en varios planteles de la UAEM. La Fiscalía General del Estado vinculó a proceso a Yaret Alejandro N. por desaparición agravada y feminicidio en el caso de Kimberly, con una audiencia de vinculación programada para el 12 de marzo y posible pena de hasta 70 años de prisión.
En Cuernavaca, cientos de mujeres marcharon hasta la Plaza de Armas, donde colocaron un memorial en honor a las víctimas, y denunciaron amenazas contra estudiantes que continúan protestando.En otros puntos del país, las marchas también recordaron feminicidios recientes y exigieron espacios seguros en universidades y entornos laborales.
En Tamaulipas, dos médicas residentes del Hospital Infantil de Ciudad Victoria denunciaron haber sido drogadas y violadas en diciembre de 2025, lo que derivó en la renuncia del director del nosocomio; una de ellas pidió directamente ayuda a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Las movilizaciones del 8M se dan en un contexto de alta incidencia de violencia de género: el fin de semana previo se registraron 138 homicidios dolosos en el país (promedio de 46 diarios), y enero de 2026 cerró con al menos 53-54 feminicidios reportados, según diversas fuentes oficiales y organizaciones civiles.
Aunque la mayoría de las protestas concluyeron con saldo blanco, las consignas dejaron claro que la lucha continúa: justicia pronta y expedita, prevención efectiva de la violencia y un cambio estructural ante la impunidad que aún prevalece en muchos casos.