Monterrey, 25 de febrero de 2026.-La relación entre Elon Musk y el gobierno de Claudia Sheinbaum ha pasado de la expectativa industrial a una abierta confrontación mediática y jurídica que ha alcanzado su punto más crítico en los últimos días de febrero de 2026. Lo que comenzó como una serie de desacuerdos sobre la instalación de la Gigafactory de Tesla en Nuevo León ha derivado en un intercambio de acusaciones directas que tocan fibras sensibles de la seguridad nacional y la soberanía de México.
El conflicto escaló drásticamente tras el operativo del 22 de febrero en el que murió Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", líder del CJNG. En un mensaje que incendió las redes sociales, Musk afirmó que la presidenta Sheinbaum "solo dice lo que le ordenan sus jefes del cártel", sugiriendo que la negativa del gobierno mexicano a retomar una estrategia de "guerra frontal" contra el narco es una imposición criminal.
El magnate fue más allá al ironizar que el castigo por la desobediencia de la mandataria sería "mucho peor que un plan de mejora de desempeño", una referencia sarcástica a las políticas internas de sus propias empresas.
La respuesta desde Palacio Nacional no se hizo esperar. Durante su conferencia matutina del 24 de febrero, la presidenta calificó las declaraciones de Musk como un "absurdo" y reveló que su equipo de abogados ya analiza la posibilidad de emprender acciones legales por difamación.
Sheinbaum sostuvo que las acusaciones de un "narcogobierno" son inventos que "caen por su propio peso", enfatizando que su administración se rige por el mandato popular y no por intereses externos o criminales. Mientras tanto, figuras clave de Morena han cerrado filas en torno a la mandataria, exigiendo respeto a la investidura presidencial y cuestionando la ética de Musk como dueño de una plataforma que, aseguran, facilita la desinformación.
Este choque se suma a una lista creciente de agravios previos. Apenas el año pasado, la administración de Sheinbaum evaluó sanciones contra SpaceX debido a la caída de desechos espaciales en Tamaulipas, un incidente que Musk minimizó.
Hoy, la tensión no solo pone en entredicho el futuro de las inversiones de Tesla en el país, sino que también refleja una fractura ideológica profunda entre el nacionalismo de la "Cuarta Transformación" y la visión intervencionista de Musk, quien cuenta con el respaldo de sectores conservadores en Estados Unidos y figuras como Eduardo Verástegui en México.
El desenlace de esta disputa legal y política marcará un hito en la forma en que los líderes de Estado interactúan con los dueños de las grandes plataformas tecnológicas globales.