CIUDAD DE MÉXICO.- Este día en la mañanera, el tema del gobierno norteamericano y la revisión de los consulados en Estados Unidos descubrió una realidad; que México, desde Andrés Manuel López Obrador, cometió injerencia política contra los norteamericanos violando tratados internacionales.
Lo que inició como una exposición de datos económicos en la "Mañanera del Pueblo" terminó por desvelar una de las aristas más polémicas de la política exterior actual: el uso de la red consular mexicana para la difusión de propaganda ideológica.
Mientras la administración federal "finge demencia" ante las acusaciones de injerencia de Estados Unidos, los datos presentados signan que el Estado mexicano intenta retener influencia de la comunidad mexicoamericana que, legalmente, ya no le pertenece.
En la mañanera, la presidente, Claudia Scheinbaum calificó de falsas las acusaciones del gobierno norteamericano, y retomó la narrativa de que México respeta la soberanía y autodeterminación de los pueblos.
Sin embargo, en el mes de abril de 2024, Andrés Manuel López Obrador emprendió la campaña "Ni un voto" en el contexto de las campañas presidenciales en EE. UU., en el que reiteró su llamado a los mexicanos y latinos en Estados Unidos, para que no votaran por candidatos que, según su visión, maltrataran a México o promovieran leyes antiinmigrantes (como la ley SB4 de Texas).
AMLO usó frases como "Ni un voto a quienes no respeten a los mexicanos".
El quiebre del Derecho Internacional
Bajo el amparo de la "protección ciudadana", el gobierno ha transformado los 53 consulados en Estados Unidos en centros de instrucción política. Este activismo choca frontalmente con la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, que prohíbe estrictamente a las representaciones diplomáticas inmiscuirse en los asuntos internos del Estado receptor.
La reciente denuncia de la cadena CBS sobre el adoctrinamiento en los consulados no es una sospecha aislada, sino la institucionalización de una agenda que busca movilizar a la diáspora como un grupo de choque electoral. Al dictar línea sobre qué narrativas creer y qué posiciones políticas adoptar, México está operando una maquinaria de propaganda en territorio soberano de los Estados Unidos.
La falacia de la pertenencia
El Gobierno de la 4ta Transformación insiste en llamar "paisanos" a un grupo demográfico que las propias estadísticas de la sesión de hoy sitúan fuera de la órbita nacional:
Desconexión Legal: El 90% de los 38 millones de personas de origen mexicano en EE. UU. ya cuentan con ciudadanía o residencia permanente. Son ciudadanos con derechos y obligaciones fiscales, civiles y políticas en otro país.
Mentalidad de Deserción: Al haber vivido un promedio de 20 años fuera de México, estas personas han adoptado una estructura de pensamiento y valores alineada al sistema norteamericano, el cual sí les brindó la estabilidad que el Estado mexicano les negó.
Desde estos datos, el gobierno usa como pretexto, el intento de "mexicanizar" los éxitos económicos (los 2.3 billones de dólares que producen para el PIB estadounidense) que es un ejercicio de apropiación cultural y económica para justificar el injerencismo.
La postura de la presidencia de negar estas prácticas choca con lo antecedentes que México tiene en el sexenio pasado lo cual es una violación sistemática a los principios internacionales de no intervención, ejecutada por un gobierno que, paradójicamente, invoca la soberanía cada vez que es cuestionado, pero ignora las violaciones mediante la propaganda consular.