Washington, 24 de octubre de 2025 - En un golpe verbal que resuena como un cañonazo en las relaciones bilaterales, el presidente Donald Trump ha vuelto a clavar el dedo en la llaga supurante de México: "México está gobernado por los cárteles, y sus líderes viven con miedo en su propio país".
No es un susurro diplomático, sino un rugido desde la Casa Blanca que expone la fragilidad de un gobierno que se jacta de soberanía mientras los capos dictan la agenda desde las sombras de Culiacán y Michoacán.En su más reciente embestida -durante una rueda de prensa el jueves-, Trump no escatimó en crudeza. "Los cárteles controlan grandes zonas de México. Viven con miedo en sus propios países porque los cárteles dirigen esos países", espetó, extendiendo la acusación a Colombia como un "nido de drogas".
Elogió a la presidenta Claudia Sheinbaum como "una mujer muy valiente" y "encantadora", pero el piropo suena a condescendencia: ¿valiente ante quién, si no ante los mismos monstruos que ella juró domesticar?
Esta no es la primera patada; en mayo, Trump ya la tildó de tener "tanto miedo a los cárteles que no puede pensar con claridad",
y en abril, insistió en que el gobierno mexicano "le tiene mucho, mucho miedo" a estos imperios del fentanilo que inundan EE.UU. con veneno.
La verdad duele como un balazo en el pecho: mientras Sheinbaum defiende la "soberanía nacional" y rechaza tropas gringas en suelo patrio,
los cárteles -ahora etiquetados como "organizaciones terroristas" por orden ejecutiva de Trump desde enero-
operan con impunidad. Aliados intolerables con el gobierno, según la Casa Blanca, estos monstruos no solo trafican muerte, sino que dictan políticas, secuestran regiones y convierten a México en un narcoestado fallido. ¿Dónde está la "abrazos, no balazos" de AMLO cuando los drones de la CIA ya sobrevuelan Sinaloa?
Trump no amenaza con aranceles o invasiones esta vez; ofrece "ayuda" con un guiño siniestro: recompensas por capos de La Familia Michoacána y vigilancia fronteriza justificada por la "alianza intolerable" entre narcos y Palacio Nacional.
Sheinbaum, en su silencio calculado, convoca reuniones de emergencia con secretarios de Defensa y Exteriores, pero ¿responderá con acción o con más retórica vacía?
México no puede seguir fingiendo normalidad. Si los líderes "tienen miedo en su propio país",
es hora de mirarse al espejo: los carteles no son un mito, son el verdadero poder soberano. Trump lo grita al mundo; ¿cuándo lo admitiremos nosotros? La frontera sangra, y el silencio es complicidad. Despierten, o el Tío Sam no pedirá permiso la próxima vez.