¿México en los BRICS?, olvídalo

¿México en los BRICS?, olvídalo

¿México en los BRICS?, olvídalo

  • Demis Santana

Reportaje/Ciudad de México, 18 de febrero de 2026.-La idea de que México podría unirse al grupo económico conocido como BRICS (actualmente compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, ampliado a más miembros), ha circulado esporádicamente en debates públicos y análisis geoeconómicos. Sin embargo, el país no forma parte de ese bloque ni hay intención oficial de hacerlo, y la administración federal ha reiterado que la prioridad sigue siendo fortalecer el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y sus cadenas de suministro con Norteamérica.

La narrativa de una entrada fulminante al BRICS provocaría una crisis dramática -como la descrita en expresiones populares comparándolo con "cambiar el motor de un avión en pleno vuelo" o un colapso económico inmediato- tiene una base ideológica fuerte pero requiere matices técnicos para entender qué es plausible y qué no.

¿Qué es el BRICS y cómo opera?

El BRICS no es una unión económica formal como la Unión Europea, ni un tratado de libre comercio con reglas jurídicas vinculantes para comercio preferencial. Más bien es un bloque de cooperación política y económica, con esfuerzos en áreas como financiamiento, desarrollo y sistemas de pago alternativos al SWIFT, como parte de una estrategia más amplia de diversificación del comercio global.

En 2025, este grupo ampliado representa una porción significativa de la población y economía mundial, pero su modelo de integración es muy diferente al de los tratados comerciales tradicionales, como el T-MEC o los acuerdos con la Unión Europea que México mantiene.

Impactos técnicos si México abandona tratados comerciales

1. Pérdida de acceso preferencial al mercado norteamericano

México exporta más de 60% de su producción a Estados Unidos y Canadá, principalmente bajo reglas del T-MEC que facilitan cadenas de valor integradas, tolerancias de contenido regional y preferencias arancelarias.

Eliminar o suspender ese marco equivaldría a que productos mexicanos pierdan esos beneficios, enfrentando aranceles plenos a EE. UU. y Canadá, lo que encarecería sus exportaciones y dificultaría mantener competitividad en automóviles, electrónicos, agroindustria y otros sectores.

2. Cadenas de suministros interdependientes

Las cadenas de suministro norteamericanas son altamente integradas: un componente puede cruzar la frontera varias veces antes de convertirse en producto final. Si los tratados comerciales perdieran validez o prioridad, ese flujo se dificultaría o encarecería, reduciendo la lógica económica que sostiene la fabricación en México para mercados de Norteamérica.

Esto no significa un "apocalipsis" inmediato, pero sí una desaceleración significativa de la producción y exportación, con efectos en empleo industrial y encadenamientos productivos.

3. Sistemas de pago y finanzas internacionales

El grupo BRICS impulsa algunas iniciativas financieras alternativas al SWIFT y al dólar, como parte de una tendencia de diversificación global.

Pero estos sistemas, como mecanismos potenciales de liquidación fuera del SWIFT, no reemplazan la infraestructura global existente de un día para otro. Cambiar completamente la infraestructura bancaria y financiera de transacciones internacionales tomaría años y requeriría acuerdos multilaterales detallados, no decisiones unilaterales.

4. Riesgo de aislamiento económico

Si México intentara desvincularse de sus socios tradicionalmente más fuertes en comercio -como Estados Unidos y Canadá- sin un plan gradual y acuerdos alternativos robustos, podría enfrentar:

Mayor costo para exportar e importar bienes.

Menor inversión extranjera directa, al disminuir certidumbre sobre reglas de comercio.

Presión sobre el tipo de cambio, si se reducen los flujos comerciales y de capital.

Esto podría generar volatilidad económica y riesgos financieros, pero no un colapso instantáneo del sistema productivo, ya que los efectos se manifestarían de forma progresiva conforme cambien las condiciones de mercado y confianza inversionista.

Realidad vs. escenarios extremos

El escenario de una caída del 40% de la economía en horas, ruptura total de SWIFT y desaparición de remesas forma parte de una narrativa hiperbólica que mezcla preocupaciones reales con pronósticos técnicos inverosímiles:

Los tratados comerciales no se "borran" automáticamente; requieren negociaciones y procesos legales.

El sistema SWIFT no puede excluir a un país de forma arbitraria sin un proceso internacional y consecuencias globales complejas.

La implantación de sistemas alternativos de pago lleva tiempo y compatibilidad técnica entre bancos e instituciones internacionales.

En cambio, un enfoque realista y técnico reconoce que una transición estratégica hacia nuevas alianzas exige:

Evaluación de impacto comercial por sector.

Negociación de acuerdos bilaterales y multilaterales complementarios.

Programas de ajuste para sectores vulnerables.

Coordinación con inversionistas y cámaras empresariales.

Conclusión técnica

Un ingreso precipitado de México al BRICS sin un plan de transición -y sin preservar el acceso preferencial a sus principales mercados con tratados existentes- podría generar tensiones económicas profundas, con impacto en producción, empleo e inversión.

Pero no hay evidencia de que México esté a punto de abandonar su estrategia comercial con Norteamérica, ni de que la adhesión al BRICS signifique un colapso económico literal e inmediato. Las preocupaciones sobre volatilidad, redistribución de comercio y ajustes en sistemas de pago son legítimas, pero operan en un marco de tiempo y complejidad técnica más gradual y negociado que el descrito en escenarios extremos.navit.

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