Dallas, 17 de noviembre 2025.- Los Dallas Cowboys afrontan este Monday Night Football con la presión al límite: necesitan una victoria ante los Las Vegas Raiders para mantenerse con vida en la carrera por los playoffs, luego de una campaña marcada por la irregularidad y, más recientemente, por el impacto emocional tras la muerte del jugador Marshawn Kneeland.
El vestidor de los Cowboys llega al encuentro con un mensaje unificado: jugar "por Kneeland". El equipo ha reconocido que el golpe anímico ha sido profundo, pero también aseguran que su memoria será un motor para salir al campo con mayor determinación.
En lo deportivo, Dallas arriba con un contraste evidente: mientras su ofensiva se mantiene como una de las más productivas de la liga, encabezada por Dak Prescott y un cuerpo de receptores explosivo que incluye a CeeDee Lamb y George Pickens, su defensa ha sido una de las más castigadas. El equipo figura entre los peores en puntos permitidos, una tendencia que buscarán revertir con la llegada de dos incorporaciones clave: Quinnen Williams y Logan Wilson, refuerzos que la directiva espera convertir en un punto de inflexión.
Del otro lado, los Raiders llegan con la mira puesta en aprovechar la fragilidad defensiva de Dallas, confiados en que su ataque por aire puede generar estragos si Prescott y compañía no logran sostener series largas.
El duelo, además de su atractivo deportivo, representa una oportunidad crítica para los Cowboys de estabilizar una campaña que ha oscilado entre destellos y frustraciones. Una derrota pondría en riesgo sus aspiraciones de postemporada; una victoria podría marcar el inicio de una recuperación tardía, pero todavía posible.
El kickoff está programado bajo los reflectores del AT&T Stadium, donde se espera un ambiente cargado de expectativa: Dallas se juega más que un partido-se juega la temporada.