Ciudad de México, 21 de noviembre de 2025.- La presidente Claudia Sheinbaum desvió el tema de Raúl Torres -quien pidió la atención de Estados Unidos y el Parlamento Europeo sobre la inacción del Gobierno de México contra el Crimen Organizado- hacia la ya clásica retórica de la "soberanía", un punto donde no existen soluciones.
En lugar de discutir si México necesita ayuda, cooperación o nuevas estrategias frente a territorios tomados por el crimen organizado, la mandataria se fue por la tangente y transformó el episodio en una oportunidad para repetir un viejo guion político: soberanía, patriotismo, traición y revolución.
"Quien convoca a la intervención extranjera se equivoca", dijo, para evitar llevar el tema a la posibilidad de aceptar ayuda extranjera, no solo con tecnología, sino, con elementos preparados.
Sheinbaum no respondió al reclamo de fondo; reclasificó la conversación; no habló de violencia, de territorios controlados por cárteles, ni de las capacidades actuales del Estado; llevó el tema hacia el embajador Henry Lane Wilson, de Porfirio Díaz, de la Revolución y de la "transformación".
Más allá, empujó la narrativa en redes sociales del diputado como "traidor a la patria" que es lo que se replica por centenas de veces como hashtag en X, Facebok, y Tiktok