Ciudad de México. La decisión de desaparecer el Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública, Protección de Datos Personales y Rendición de Cuentas de la Ciudad de México desató un fuerte enfrentamiento físico entre legisladores de Morena y el PAN en el Congreso local que técnicamente llegó a los golpes.
En las comisiones y pasillos del recinto, diputados se empujaron, se jalonearon del cabello y se generó un desorden que obligó a la intervención de seguridad interna para separar a los grupos en pugna. El conflicto se da en medio de la polémica por la reestructuración de órganos autónomos que -según la oposición- debilita la transparencia y los derechos de acceso a la información de la ciudadanía.
Representantes del PAN calificaron la medida como un "golpe a la transparencia" y exigieron la reinstalación del instituto, mientras que legisladores afines a Morena defendieron el cambio como parte de una "racionalización administrativa".
El debate se rompió cuando se rompieron las formas
Lo que comenzó como una discusión a gritos escaló en segundos a empujones, codazos y jalones de pelo en el pleno del Congreso de la Ciudad de México. Diputados de Morena y del PAN se levantaron de sus curules y avanzaron unos contra otros mientras los asesores intentaban, sin éxito, contenerlos.
Hubo manotazos, forcejeos y gritos que se sobrepusieron al sonido del martillo legislativo. Una diputada fue jalada del cabello; otro legislador respondió con empujones. El recinto, diseñado para el debate democrático, se convirtió por minutos en un campo de confrontación física.
Personal de resguardo ingresó de prisa para separar a los involucrados, mientras la sesión quedaba suspendida en medio del caos. Todo ocurrió en el contexto de la discusión por la desaparición del Instituto de Transparencia, un tema que tensó al máximo a las bancadas y terminó por desbordar la violencia.
Las imágenes circularon de inmediato: legisladores forcejeando, escoltas interponiéndose, gritos de "¡orden!" ahogados por el ruido. La política, una vez más, dejó de discutirse con palabras.